La falta de sueño reduce la empatía, según un estudio

¿Qué sucede cuando no descansamos bien? ¿Cómo afecta al falta de sueño a nuestra empatía? Una investigación reciente de la Universidad de California nos ofrece datos muy interesantes como respuesta a estas preguntas.

La falta de sueño tiene efectos significativos sobre la salud física y mental, como casi todos sabemos. Ahora, una nueva investigación ha señalado que esa falta de descanso también tiene una consecuencia insospechada: la reducción de la empatía.

La ciencia ha acopiado datos relevantes sobre los efectos de la falta de sueño. Se sabe que esta condición aumenta la concentración de un neuromodulador llamado adenosinaEsto incrementa la sensación de fatiga y provoca reducción en las capacidades cognitivas. Incluso se han hecho pruebas en las que las personas que no duermen bien reaccionan como si tuvieran una tasa de alcoholemia de 0,6 gramos por litro de sangre.

También se sabe que algunas personas sufren menos los efectos de la falta de sueño, mientras que otras presentan efectos negativos muy notorios después de una mala noche. Lo cierto es que esta nueva investigación muestra que también se producen cambios visibles en el comportamiento social, cuando no se descansa en forma adecuada.

Al parecer, el sueño resulta una suerte de lubricante para el comportamiento humano prosocial, empático, amistoso y generoso”.

-Matthew Walker-



El estudio sobre la falta de sueño

La investigación sobre los efectos de la falta de sueño fue llevada a cabo por la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos, en 2022, y publicada en la revista PLoS Biology. El equipo de científicos fue dirigido por los doctores Eti Ben Simon y Matthe Walker.

Los investigadores llevaron a cabo el estudio a partir de tres experimentos. En el primero de ellos reclutaron a 24 voluntarios. Todos ellos aceptaron someterse a una resonancia magnética después de haber dormido ocho horas en la noche y a otra, luego de haber pasado la noche en claro.

Los científicos comprobaron que había un notable cambio en las redes cerebrales asociadas a la empatía, cuando se dormía bien y cuando no se dormía en absoluto. El líder de la investigación, Eti Ben Simon, señaló al respecto: “la red estaba notablemente deteriorada, como si esas partes del cerebro no respondieran cuando intentamos interactuar con otras personas después de no haber dormido lo suficiente”.

Un nuevo experimento

Después de la aproximación inicial al tema, con el primer experimento, los científicos hicieron una prueba adicional. Para esto, se reclutó a 136 voluntarios, hombres y mujeres. A todos ellos se les pidió que llevaran un “diario de sueño” durante cuatro días. Así mismo, todos debían responder a un cuestionario por la mañana.

El test incluía preguntas sobre la disposición de solidarizarse con los demás, tales como: “¿ayudaría a una mujer que carga pesadas bolsas de compra?”, “¿se tomaría el tiempo necesario para ayudar a esa persona?”, “¿llevaría a casa a un compañero que ha perdido el autobús de regreso?”. Los resultados indicaron que cuanto menos habían dormido las personas, menor era su disposición a ayudar a otros.

De este modo, se encontró que los resultados de ambos experimentos coincidían en el mismo punto: la falta de sueño hacía que se redujera el deseo de ayudar a los demás y, de hecho, la capacidad emocional para hacerlo.

El tercer experimento

Para corroborar los datos obtenidos hasta ese momento, los investigadores hicieron un tercer experimento. En este se extrajo una base de datos de más de tres millones de donaciones benéficas en los Estados Unidos, entre 2001 y 2016. Se enfocaron a observar si el cambio de horario en el verano afectaba “la generosidad” de las personas.

Como se sabe, al hacer el cambio del horario de invierno al verano, se pierde una hora de sueño. Los científicos pretendían establecer si había una correlación entre esa disminución y el volumen de las donaciones. Nuevamente, los datos apoyaron su hipótesis: esa pérdida de sueño por una hora hacía que la gente donara, en promedio, un 10 % menos.

Los investigadores también comprobaron que ese cambio no se observaba en los estados en los que no había cambio de horario. Tampoco cuando se pasaba de la hora de verano a la de invierno y, por lo tanto, se dormía una hora más.

Se requiere de nuevos estudios para establecer por qué ocurre este fenómeno y si la situación opuesta, un mayor descanso del habitual, produce el efecto contrario. En todo caso, la conclusión que se extrajo es que la falta de sueño, así sea escasa, modifica la conducta social de las personas. En particular, reduce la empatía.

Edith Sánchez

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