¿Por qué engañamos a las personas que amamos?

¿Por qué, en ocasiones, aún estando enamorados de nuestra pareja, la traicionamos con otra persona? El amor no siempre entiende de compromisos y, a veces, nos dejamos llevar por necesidades egoístas. Lo analizamos.

¿Por qué engañamos a las personas que amamos? ¿Son la mentira y la traición conductas recurrentes en el ser humano o es un acto puntual motivado por algún mecanismo concreto? Por llamativo que nos parezca, no hay una respuesta clara y contundente al respecto. En realidad, hay varias explicaciones. Algunas tienen un componente social, de personalidad o puramente biológica.

La antropóloga Helen Fisher destaca que la infidelidad es un comportamiento habitual entre nosotros. Es más, la mayoría de las veces podemos cometer esa traición aún estando plenamente enamorados de nuestra pareja. Y lo hacemos porque amor y atracción son dos realidades diferentes y, en ocasiones, el deseo puede hacer que vulneremos el compromiso construido con alguien.

Esto no nos hace ni mejores ni peores, nos hace humanos, según Fisher. Porque en las relaciones de pareja, el afecto, la pasión o el deseo son dimensiones complejas y muy difíciles de entender. Tanto es así, que incluso Oscar Wilde llegó a decir que el mayor misterio de la existencia no es la muerte, es el amor.

Los motivos por los que engañamos a las personas que amamos

El hecho de saber que hemos sido traicionados a pesar de que nuestra pareja nos ame no nos hace sentir mejor. Más bien todo lo contrario. Si habíamos establecido y pactado una relación de exclusividad en la que no cabían terceras personas ni comportamiento poliamorosos, este tipo de traiciones duelen y nos contradicen.

¿Por qué ocurre? La antropóloga Helen Fisher nos indica que el amor, en realidad, más que un sentimiento, responde a una serie de impulsos. Uno de ellos es el amor romántico, el cual define la necesidad de compartir vida, tiempo y compromisos con una persona. Y, por lo general, se establece con esa figura un vínculo de exclusividad y de apego intenso.

Ahora bien, según este enfoque evolutivo y biológico, las relaciones se orquestan también por un impulso sexual. Este último no siempre cumple el preciado principio exclusividad. Podemos sentirnos atraídos sexualmente por varias personas a la vez, y esto lo complica todo. No obstante, hay muchas más razones por la que engañamos a las personas que amamos.



Personas que quieren sentir otras emociones

A veces, la traición le puede proporcionar a una persona sensación de novedad, riesgo y emoción. Su pareja forma parte de esa esfera rutinaria, ahí donde el afecto es seguro y todo queda dominado por los hábitos.

Sin embargo, el hecho de tener una aventura con otra persona proporciona una experiencia de emociones intensas y efervescentes que pueden volverse adictivas.

El refuerzo a la autoestima o el placer de sentir que aún somos deseados

Las personas nos movemos por instintos muy primarios. Uno de ellos tiene que ver con el simple hecho de saber que somos deseados. En efecto, abundan los hombres y mujeres que, aún teniendo una pareja estable a la que aman, necesitan saber que resultan atractivos y deseables para otras personas. Es un modo de reforzar su autoestima.

Descubrir otras áreas de uno mismo: el deseo como autoexploración

Tal y como señalaba Helen Fisher, el amor responde también a ese instinto sexual que nos insta, a veces, a engañar a la pareja. Ahora bien, en determinados casos esta conducta responde a una necesidad más compleja.

Buscar otras parejas sexuales es un modo de explorar otras áreas de uno mismo, de descubrir otros deseos, prácticas, necesidades y partes reprimidas. Esas que no se satisfacen con nuestra pareja formal.

Problemas de apego

A lo largo de nuestra vida nos hemos encontrado a más de una persona así; individuos incapaces de construir un vínculo sólido. Abundan quienes, bien por traumas de infancia u otros problemas, construyen un tipo de apego inseguro, ambivalente o incluso evitativo. No saben comprometerse o incluso se obsesionan con la idea de que los vamos a abandonar o no los amamos lo suficiente.

Esas alteraciones del apego les conducen, en ocasiones, a traicionar a su pareja por la clara incapacidad a la hora de conformar un tipo de relación basada en la confianza.

Una investigación de la Universidad Estatal de Florida incide en esta relación. La teoría del apego sigue siendo un marco útil para comprender determinadas conductas asociadas a la infidelidad.

El narcisismo inherente: merezco más de lo que tengo

¿Si puedo y tengo oportunidad, por qué no hacerlo? La infidelidad responde a múltiples motivaciones. Unas pueden ser comprensibles, y otras más egoístas. A veces, el peso de la rutina apaga el deseo. Otras, factores como el estrés o el hecho de pasar determinados problemas en la relación pueden hacer que puntualmente busquemos fuera lo que no tenemos en casa.

Ahora bien, aunque haya múltiples variables que explican por qué engañamos a las personas que amamos, no podemos descartar factores de personalidad. Hay quien aún queriéndote te traiciona porque prioriza sus deseos y necesidades. Se siente incluso merecedor “de algo más”. Esta conducta es habitual en la personalidad narcisista, incapaz de erigir una relación de exclusividad con alguien.

Cuando se atiende más “lo que yo quiero y me apetece” resulta imposible construir un “nosotros”. El egoísmo en una relación no cuida jamás los compromisos auténticos ni el respeto a esa exclusividad afectiva.

Por tanto, si bien es cierto que el amor es un enigma envuelto en un misterio, exijamos siempre respeto y la capacidad de construir vínculos saludables y felices. La traición siempre crea distancias y atentados contra la confianza.

Valeria Sabater.

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