¿Puedes tener adicción al sexo? Todo lo que debes saber sobre el comportamiento sexual compulsivo

El término adicción al sexo es más una palabra de moda en los medios que un término médico. Este comportamiento no es técnicamente una adicción de la misma manera que lo son la adicción a las drogas o al alcohol.

Sin embargo, los impulsos sexuales compulsivos que vienen con los autoproclamados adictos al sexo son un tema de investigación científica y pueden ser objeto de tratamiento médico cuando sea necesario.

Aunque la adicción sexual no es necesariamente un trastorno mental, puede ser un indicador de una afección subyacente más grave. Esto es todo lo que necesitas saber.

¿La adicción al sexo es real?

La adicción al sexo no es una adicción real como lo son las drogas o el alcohol. El cuerpo no anhela fisiológicamente el sexo del mismo modo que dichas sustancias.

Sin embargo, la liberación de dopamina y los sentimientos que una persona asocia con la actividad sexual pueden hacer que una persona desee tener sexo constantemente, un fenómeno que se conoce como conducta sexual compulsiva.

¿Qué es el comportamiento sexual compulsivo?

El comportamiento sexual compulsivo se produce cuando alguien tiene una cantidad excesiva de fantasías, impulsos y comportamientos sexuales.

Estos pensamientos y comportamientos son difíciles de controlar, pueden causar angustia a una persona, interferir con su familia, amigos y trabajo, y tener un impacto negativo en su salud.



El comportamiento sexual compulsivo no es lo mismo que una adicción

Participar en comportamientos sexuales desencadena la dopamina, una hormona que activa el «neurocircuito de recompensa» del cerebro, explica a Insider Gail Saltz, profesora asociada de psiquiatría en la Escuela de Medicina Weill-Cornell del Hospital Presbiteriano de Nueva York.

En resumen: cuando algunas personas dejan de tener sexo, quieren más porque es gratificante.

Pero, según Saltz, ese sentimiento es normal. De manera similar, los adictos al sexo que se identifican a sí mismos pueden anhelar ciertos comportamientos sexuales consensuados cuando dejan de tenerlos, pero esos sentimientos no son lo mismo que una adicción fisiológica a sustancias como las drogas y el alcohol.

La adicción a las drogas y al alcohol ocurre porque estas sustancias alteran la función cerebral hasta el punto en que el cerebro pasa de querer la sustancia a necesitarla. Por ello, la adicción a las drogas y al alcohol se clasifican como trastornos de salud mental por el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría.

Sin embargo, el DSM-5 no clasifica la adicción al sexo como un trastorno de salud mental. Porque, a diferencia de los drogadictos, quienes tienen conductas sexuales compulsivas no necesitan físicamente el sexo.

Por tanto, no experimentarán síntomas de abstinencia como nerviosismo, presión arterial elevada y malestar general si no lo tienen, dice a Insider David Ley, psicólogo clínica en Albuquerque, Nuevo México.

Muchos adictos al sexo no tienen cantidades anormales de sexo

Es importante tener en cuenta que muchos autodenominados adictos al sexo no tienen niveles anormales de actividad sexual consensuada, dice Ley. En cambio, a menudo se trata de personas provenientes de entornos religiosos o culturalmente conservadores que luchan contra su propia sexualidad.

Un estudio de 2020 que encuestó a 3.500 personas descubrió que los factores religiosos y morales a menudo aumentan la preocupación de una persona por la adicción a la pornografía, incluso si lo ven con la misma frecuencia que las personas no religiosas.

La adicción a la pornografía no es lo mismo que la adicción al sexo, pero es probable que la culpa y la vergüenza provengan de una fuente similar.

«Cuantos más altos sean los niveles de vergüenza interna y conflicto que tenga sobre sus deseos sexuales, más probable es que informe sobre las dificultades para controlar su comportamiento sexual», anota el psicólogo. «Aunque estas personas en realidad no tienen más sexo ni se masturban más que el resto».

Cuando es problemático el comportamiento sexual compulsivo

La Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE) de la Organización Mundial de la Salud reconoce múltiples trastornos del comportamiento sexual, incluido el deseo sexual excesivo y el trastorno del comportamiento sexual compulsivo. Sin embargo, existe una delgada línea entre ser muy activo sexualmente y tener un trastorno sexual.

Por ejemplo, si una persona tiene mucho sexo consentido y no afecta su trabajo o relación, entonces su comportamiento no se considera una disfunción, dice Saltz. El comportamiento sexual compulsivo se convierte en un trastorno cuando afecta el funcionamiento de una persona y le impide vivir la vida que desea.

Síntomas del trastorno de la conducta sexual

Saltz dice que los síntomas del trastorno de conducta sexual compulsiva incluyen:

  • Pensar en sexo sin parar.
  • Participar en conductas sexuales de riesgo, como el riesgo de embarazo e infecciones de transmisión sexual (ITS).
  • Tenen conductas sexuales en el trabajo.
  • Pérdida de interés en otras aficiones.
  • Gastar dinero para tener sexo.
  • Dificultad para establecer y mantener relaciones saludables.
  • Comportamiento sexual compulsivo utilizado para escapar de problemas como el estrés, la ansiedad y la depresión.
  • Incapacidad para controlar los impulsos sexuales, las fantasías y el comportamiento.
  • Impulso para completar ciertos comportamientos sexuales que alivian la tensión, pero también conducen a la culpa.

Una revisión científica estimó que aproximadamente del 3% al 6% de la población podría tener problemas con comportamientos hipersexuales, como mirar pornografía durante horas para satisfacer impulsos sexuales intensos.

¿Existe un test de adicción al sexo?

Hay bastantes pruebas online para comprobar si eres una persona adicta al sexo, aunque debes tener en cuenta que no es un trastorno mental real y que los resultados de estas pruebas no son definitivos. Si está interesado en realizar una prueba, puede encontrar algunas de ellas a continuación.

¿Cuántas personas son adictas al sexo?

No hay forma de saber cuántas personas en todo el mundo se consideran adictas al sexo. Sin embargo, en un estudio de 2018, el 7% de las mujeres y el 10% de los hombres informaron que sus pensamientos y comportamientos sexuales les causaban una disfunción sexual significativa.

Tratamiento de la adicción al sexo

Si bien una persona puede identificarse como adicta al sexo, sus comportamientos suelen ser parte de un grupo más amplio de problemas. Un estudio de 2013 publicado en Sexual Addiction & Compulsivity indicó que más del 90% de las personas tratadas por «adicción al sexo» tenían un trastorno de salud mental subyacente.

Las condiciones de salud mental comunes asociadas con los comportamientos sexuales compulsivos incluyen el trastorno límite de la personalidad, la depresión, los trastornos de ansiedad y el trastorno obsesivo-compulsivo, dicen tanto Saltz como Ley.

Una posible explicación podría ser que todas estas condiciones de salud mental comparten un rasgo común: problemas con la regulación del sistema nervioso, de los cuales la gratificación sexual podría proporcionar un alivio temporal.

«Muchos médicos, que están poco capacitados en sexualidad, perciben estos problemas de comportamiento sexual como el problema», explica Ley. «Están tratando el síntoma en lugar de la causa».

También es posible que la persona no padezca ninguna clase de problema de salud mental y, en cambio, se encuentre lidiando con deseos y comportamientos que están fuera de sus valores, normas comunitarias o ideales religiosos.

Enfrentarse al problema subyacente, ya sea un trastorno de salud mental o de otro tipo, puede ayudar a tratar los comportamientos sexuales compulsivos, explican los expertos. Si estás buscando una terapia para la adicción al sexo, hay algunas opciones. Los tratamientos que han demostrado ser efectivos incluyen:

  • Terapia cognitivo-conductual (TCC)
  • Prácticas de atención plena como la meditación.
  • Terapia de aceptación y compromiso (ACT)
  • Terapia conductual dialéctica (DBT)
  • Medicamentos destinados a tratar problemas de control de impulsos como estabilizadores del estado de ánimo o naltrexona
  • Antidepresivos

En última instancia, el tratamiento para los comportamientos sexuales compulsivos variará de persona a persona según las normas culturales subyacentes, los valores, la dinámica de las relaciones y las condiciones de salud mental, dice Saltz. Por eso es mejor hablar con un psiquiatra o terapeuta para determinar un plan de tratamiento individualizado.

No hay que olvidar que el sexo, la masturbación y ver pornografía a menudo es parte de una sexualidad completamente saludable. La mayoría de las personas que disfrutan del sexo, la masturbación y la pornografía lo hacen sin dañarse a sí mismos ni a los demás.

Jenna Birch,Shannon Ullman,Rosara Torrisi

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