5 macabras iglesias decoradas con huesos humanos

No es una broma macabra, sino que estas iglesias decoradas con huesos, esqueletos y calaveras humanas están abiertas al público. Italia, la República Checa o la más cercana Valladolid albergan estos templos religiosos un tanto espeluzantes.

Si devoraste nuestro artículo sobre las leyendas más macabras en torno a la Navidad o algunos de los lugares más terroríficos del mundo, seguro que te mueres de ganas por conocer que iglesias están literalmente hechas de restos humanos como cráneos o esqueletos completos. Enciende tu candelabro y asómate a su interior.

 Osario de Sedlec en Kutná Hora (República Checa)

Inigualable en todo el mundo: puedes apreciar su escalofriante belleza, si es que la tiene, en las imágenes superior e inferior. El Osario de Sedlec se trata de una pequeña capilla católica situada bajo la iglesia del Cementerio de Todos los Santos. Cuenta con (coge aire) más de cuarenta mil esqueletos humanos, dispuestos de forma artística para la decoración y el mobiliario de la capilla.

Entre otros objetos cuenta con dos cálices de hueso, cuatro candelabros barrocos de huesos humanos, dos cráneos con una exhibición de fémures que irradian desde el centro… colgando sobre la nave mórbida hay un enorme candelabro compuesto por casi todos los huesos del cuerpo humano. Desde luego, no da ganas de rezar.



Criptas capuchinas en Roma (Italia)

En la capital italiana se encuentra la cripta de Santa Maria della Concezione, dividida en cinco pequeñas capillas decoradas al estilo rococó en la que las lámparas, flores, cuadros, frisos, estrellas e incluso un reloj están hechos de tibias, cráneos, peronés y otros huesos de frailes que murieron entre 1528 y 1870 cuando la orden se trasladó a Roma para que todos los monjes, vivos y muertos, se mantuviesen en el mismo lugar.

Incluso hay algunos momificados con la vestimenta propia de los capuchinos. También hay miemrbos de la familia de Antonio Barberini, hermano del papa Urbano VII, quien encargó la capilla.

Pavimentadas con tierra de la Tierra Santa, en estas macabras capillas hay una placa que reza “Hic jacet pulvis, cinis et nihil”; aquí yace polvo, cenizas y nada más. La más tenebrosa es la que tiene un esqueleto con la imagen de la Parca, guadaña incluida.

Hallstatt Karner en Hallstatt (Austria)

Muchas iglesias y osarios de huesos están decorados con fémures y pelvis, pero en Hallstatt Karner, las calaveras están decoradas. Más de 600 de los cráneos que se exhiben en este beinhaus (casa del hueso, en inglés) llevan los nombres, profesiones y la fecha de su muerte de sus antiguos dueños. Muchos también están adornados con guirnaldas y flores decorativas, lo que no las hace precisamente festivas.

El dato más inquietante es que el hecho de que la iglesia está abierta a recibir solicitudes como la de na mujer, que falleció en 1983, y quiso que su lugar de descanso final fuese esta capilla ósea.

Osario de Wamba (España)

A diferencia de las criptas Sedlec y Capuchinas, el Osario de Wamba – situado en la pequeña localidad vallisoletana en los Montes Torozos con pasado visigótico, mozárabe y que recibió a la Orden de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén- no está tan decorado con huesos por razones religiosas o sentimentales. Se apilaron aquí por necesidad, ya que el cementerio local se llenó de gente entre los siglos XII y XVIII.

Se trata de un cubículo cerrado que parece un tetris de huesos: el osario tiene entre restos de entre 2.000 y 3.000 personas, incluyendo a monjes, mujeres y niños desde la Alta Edad Media. “Como te ves, yo me vi, como me ves te verás. Todo acaba en esto aquí. Piénsalo y no pecarás” puede leerse en este lugar espeluznante.

Capilla del cráneo en Czermna (Polonia)

Para terminar, pero no menos impactante, los huesos y cráneos de más de 21,000 personas llenan Skull Chapel en Polonia, No solo atañen al mobiliario, sino que las propias paredes están forradas con huesos y cráneos en lugar de paneles de yeso. Fue creado por un sacerdote local, Vaclav Tomasek, quien entre los años de 1776 y 1804 reunió y limpió los restos de las tumbas poco profundas que quedaron después de la Guerra de los Treinta Años, las Guerras de Silesia y los brotes de cólera.

Este cura con extraña vocación decorativa colocó lo que consideraba huesos importantes en el altar, incluido el cráneo del alcalde local, cráneos con agujeros de bala, un cráneo deformado por sífilis y los huesos de un supuesto gigante. Cuando Tomasek murió, su cráneo también fue colocado en el altar.

Fuente | Curiosity

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