6 formas en las que el ego te sabotea

El ego nos protege, pero también nos limita. Te ayudamos a identificar cómo influye en tu vida para que puedas dirigir su influencia realmente a favor de tus intereses.

Al no obtener los resultados que deseamos en algún ámbito de nuestra vida, tendemos a buscar culpables. Los otros, la situación social, la mala suerte, la educación que recibimos, cualquier elemento externo puede servirnos. Lo cierto es que, aunque en realidad estos aspectos influyen, muchas veces somos nosotros mismos los que nos ponemos piedras en el camino. Por eso, queremos ayudarte a identificar algunas formas en las que el ego te sabotea.

La palabra ego puede tener diferentes acepciones. En el psicoanálisis se refiere a la parte consciente de la personalidad que media entre los instintos y los ideales. En un lenguaje más coloquial se utiliza como sinónimo de orgullo o valoración excesiva del yo. En el artículo, nos referiremos al ego como la máscara que todos portamos y que, pese a que nos ayuda a sobrevivir, también nos limita.

¿Qué es el ego?

Para comprender mejor el significado que hoy le atribuimos al ego, considera lo siguiente:

  • El ego es lo que crees que eres. Todas las etiquetas que portas, bien porque te las han asignado desde fuera o porque tú mismo te las impones o las aceptas. ¿Qué responderías si alguien te pregunta quien eres? Tal vez dirías que eres impaciente, sociable o meticuloso. Todos esos atributos son tu ego, lo que crees ser; más no son tu esencia, lo que eres en realidad.
  • Es el impulso que te lleva a actuar desde el miedo y no desde el amor. Cuando reaccionas de forma defensiva y automática, cuando te limitas o te acobardas ante una oportunidad o cuando aceptas algo con lo que no estás de acuerdo, es el ego quien te mueve. En estos casos, no accionas para ganar, sino para no perder.
  • Como hemos dicho, es la máscara que portas al desenvolverte en el mundo. La que has construido a raíz de tus heridas infantiles y experiencias pasadas para poder sobrevivir.


Formas en las que el ego te sabotea

Quizá las definiciones anteriores te hayan resultado un tanto confusas. Sin embargo, cuando comencemos a enumerar las formas en que el ego te sabotea, verás de forma más clara el papel que juega. Estas son algunas de las principales:

1. Levanta muros a tu alrededor

El ego te aísla de los demás y te impide conectar emocionalmente. Desde la creencia de que mostrarse vulnerable es ser débil, te obliga a levantar muros a tu alrededor que te impiden construir relaciones profundas y significativas.

Si sientes que debes protegerte de los demás, defenderte y estar con la guardia alta, es probable que te estés privando de recibir el afecto y el apoyo que todos necesitamos y de construir uniones sólidas.

2. Te carga de tareas y responsabilidades

Muchas personas sufren de estrés y saturación a diario, se sienten abrumadas porque son incapaces de delegar. Esto puede suceder porque piensan que nadie será capaz de realizar las tareas con la misma diligencia y efectividad. Además, también puede ocurrir por miedo a dejar de sentirse necesarios.

En cualquier caso, estas son trampas del ego. El mundo no se va a derrumbar por compartir responsabilidades. Quien te quiera en su vida lo hará por quien eres y no por los problemas que le puedes solucionar.

3. Te impide poner límites

El ego no solo se trata de orgullo, vanidad o falsa autoestima. Por el contrario, también puede manifestarse en forma de sumisión. Quienes tienen dificultades para poner límites actúan desde el miedo, desde el temor a ser rechazados, desde la idea de que su papel es complacer a los otros para ganarse su afecto y un lugar en sus vidas.

Cuando te deshaces de esta defensa innecesaria, empiezas a conjugar tu derecho a decir “no”.

4. Hace que permanezcas oculto

¿Alguna vez has sentido que cada vez que interactúas con otros portas una máscara de la que no puedes deshacerte? ¿Realmente te muestras como eres o interpretas el papel que sientes que es necesario para encajar?

Reírnos de comentarios sin gracia, mostrarnos de acuerdo con aspectos que no nos resuenan o fingir un estado emocional que no es el que realmente estamos experimentando son algunas de las señales más claras.

Si tienes miedo a mostrarte como eres en cada momento, recuerda que esta es una de las formas en las que el ego te sabotea. Al negarte el permiso a ser auténtico, te abocas al agotamiento, pues fingir es extenuante. Además, impides que los demás te reconozcan en sintonía y no en disonancia.

5. Te mantiene estancado

El ego actúa a pleno rendimiento cuando tenemos la oportunidad de dar un salto de calidad. Bien sea abandonando un vínculo que nos daña o realizando un cambio para aprovechar una oportunidad, en estos momentos la mente nos bombardea con mensajes desvalorizantes.

“No puedes”, “no vales”, “no lo conseguirás”, “no te arriesgues o lo perderás todo”. Es precisamente entonces cuando hemos de ser firmes, tomando distancia con esa voz interna y confiando en nuestro potencial.

Tu ego busca mantenerte a salvo, pero no hacerte feliz. Así, es decisión tuya: confrontarlo y arriesgarte a vivir o conformarte con seguir sobreviviendo.

6. Saca a relucir tu peor versión

Por último, recuerda que los prejuicios, la envidia y la tendencia a criticar son manifestaciones del ego. Surgen por el miedo a lo diferente, por la sensación interna de carencia y de incapacidad.

Quien actúa movido por el amor y la confianza en sí mismo no suele experimentar estas emociones, pues comprende que el éxito ajeno no está reñido con el propio; por el contrario, puede resultar inspirador.

Si el ego te sabotea aprende a gestionarlo

¿Te has sentido identificado en alguna de las anteriores situaciones? Si es así, no te sientas culpable; esto es algo común a todos los seres humanos.

El ego está presente en todos nosotros y el objetivo no es negar su existencia o tratar de disolverlo (esto no es posible). La meta ha de ser aprender a identificarlo y a integrarlo para que deje de limitarnos. Cuando aprendes a detectar su voz y sus mandatos, eres libre de escucharlos o de tomar otro camino.

Ir en dirección contraria puede asustar al inicio, pero aporta una enorme sensación de liberación a largo plazo. Olvida quien creías ser y permítete conocerte, trabaja en el miedo y ábrete a las oportunidades, descubrirás que tu grandeza es mucho mayor de lo que nunca habrías pensado.

Elena Sanz

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