¿Cómo ser más paciente?

En el mundo de lo inmediato, la paciencia marca la diferencia. Quienes saben esperar normalmente encuentran abanicos de elección más amplios y son apreciados por los demás por su capacidad para transmitir calma.

Todos hemos perdido la paciencia alguna vez. Después de todo, los seres humanos tienen límites para todo, incluso para esperar que algo suceda. No obstante, hay quienes sufren de manera intensa cuando aumenta la incertidumbre, es decir, tienen poca o ninguna paciencia. Si ese es tu caso, es posible que desees aprender cómo ser más paciente.

Después de todo, desarrollar la capacidad de esperar y soportar la ambigüedad es una de las claves para el bienestar. Por el contrario, aquellos que son impacientes suelen tener problemas en el plano emocional y físico.

En este artículo, conocerás las claves para empezar a ser alguien más paciente y tolerante.

¿Por qué es importante ser más paciente?

La Real Academia Española define la paciencia como ‘la capacidad de soportar o padecer algo sin alterarse’. Siguiendo esta línea, hay muchas situaciones en la vida cotidiana en las que la paciencia de las personas es puesta a prueba. Por ejemplo, tener que esperar en un atasco. En este escenario, vemos esperando a un montón de personas para poder avanzar.



En este contexto, no es raro que alguien empiece a impacientarse. Las personas que tardan poco en hacerlo pueden llegar a sufrir una gran frustración, ira, ansiedad o angustia, realizando en muchos casos maniobras de riesgo para intentar ganar tiempo o aumentar la sensación de control sobre la situación. Por lo tanto, la explosión emocional de la impaciencia rara vez ayuda y, por contra, sí provoca accidentes.

De esta manera, es fácil ver la importancia de saber cómo ser más paciente, ya que se relaciona con la calma. Aquellos que esperan sin alterarse, experimentan menos estrés, ansiedad o frustración, lo que contribuye a su bienestar.

¿Cómo ser paciente? 4 claves para conseguirlo

Retomando lo anterior, la impaciencia se relaciona con ciertas conductas que pueden afectar la salud. Reach et al. (2011) publicaron un estudio en el que evaluaron la influencia de la paciencia en la adherencia al tratamiento de pacientes diabéticos. En los hallazgos, los autores explican que la impaciencia se asociaba de forma positiva con poca adherencia al tratamiento.

Así, es posible decir que la impaciencia puede llevar a las personas a adoptar decisiones arriesgadas para su salud. Volviendo al ejemplo del tráfico, si alguien de pronto excede el límite de velocidad por tener prisa, podría causar un accidente.

Sin embargo, la paciencia puede ser educada, igual que la tolerancia a la incertidumbre. A continuación, conocerás diferentes comportamientos que te enseñarán cómo ser más paciente.

1. Acepta la incertidumbre como parte de la vida

El primer paso para ser una persona más paciente es aprender a aceptar la incertidumbre intrínseca al acto de vivir. Hay pocas cosas en el mundo sobre las que un individuo puede tener control absoluto y negarlo produce frustración. Creer que es posible controlar variables como la conducta de otros, el clima u otros factores es una ilusión.

Al final, la realidad es otra y quienes se engañan a sí mismos creyendo que lo controlan todo, solo terminan sintiéndose mal. En cambio, comprender que la vida es impredecible te ayudará a adaptarte mejor a cualquier situación imprevista.

2. Aprende a sacar provecho de la espera

Otra recomendación que te permitirá mejorar tu paciencia es saber aprovechar los momentos de espera. Imagina que estás en la sala de espera, aguardando a que el médico te atienda. En esa situación, ¿qué harías con el tiempo?

Puedes aprovechar y mandar algún email que tengas pendiente, pensar cómo vas a empezar la reforma que quieres hacer o leer alguna de las revistas que suele haber a disposición del público.

Es decir, puedes realizar acciones que te distancien de la sensación de que estás perdiendo el tiempo. Porque, ¿quién no ha pensado alguna vez eso de “aquí estoy, con todo lo que tengo que hacer”?

3. Practica el mindfulness

El mindfulness es una técnica derivada de la meditación que pretende, de alguna forma, conectarnos con el presente, con lo que está sucediendo aquí y ahora. Recuerda que la impaciencia se asocia con la ansiedad por un futuro incierto.

En consecuencia, aumentar la concentración en el momento actual puede ser útil para reducir la angustia. Puedes sumergirte en este mundo por tu cuenta o buscando la ayuda de un profesional.

4. Ejercicios de respiración y relajación

El estrés por la espera puede traducirse en tensión fisiológica. Por ello, una buena estrategia es practicar técnicas de relajación muscular y respiración en esos momentos que pongan a prueba tu paciencia. A medida que lo hagas, tu cerebro dejará de asociar la espera con la ansiedad y estarás más calmado.

Para cerrar, es posible afirmar que entender cómo ser más paciente es necesario para vivir de manera plena y tranquila. Recuerda que lo más importante al momento de aprender algo nuevo es la constancia. Si introduces estas conductas de forma cotidiana, con el tiempo se volverán un hábito y tu paciencia habrá mejorado.

Ebiezer López

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