Con el auge de las redes sociales, muchos jóvenes vieron un filón del que sacar tajada y venderse a si mismos como marca. Surgieron así los influencers, esas personas que, como el propio nombre indica, influyen en la opinión de los demás y se convierten en ídolos de masas subiendo simplemente fotografías o vídeos a sus perfiles. Son aquellos que destacan entre la masa por generar, presuntamente, contenido interesante que les convierte irremediablemente en personajes públicos. A veces el personaje se come a la persona detrás del perfil, pero hay algo indudable: se trata de absolutas minas de oro.

Ahora, todo esto ha dado un giro aún más perturbador: muchos de ellos se quejan de recibir diariamente propuestas de extraños, ofertas millonarias a cambio de sexo. «Es una prostitución de alto nivel. Es aterrador pensar que si a mí me han enviado el mensaje, probablemente también se lo han hecho a montones de chicas guapas en Instagram», contó la influencer Tyne-Lexy Clarson en ‘BBC‘.

Fama y dinero a cambio

Según cuenta, tenía tan solo 19 años cuando le propusieron por primera vez 20.000 libras (unos 23.000 euros) para cena y bebidas a cambio de sexo. Después de protagonizar una famosa serie de televisión, una agencia le envió un correo electrónico ofreciéndole 50.000 libras por cinco noches en Dubái. Contenía un acuerdo de confidencialidad, declarando que los detalles de lo que se le exigiría que hiciera debían permanecer secretos.

«Es mucho dinero para algunas personas, es una cantidad que puede cambiarte la vida», cuenta, aunque alega que ella rechazó la oferta, teme que algunos influencers que no reciban artículos de lujo gratis puedan sentir presión para mantener su estatus y volverse vulnerables a este tipo de transacciones. Clarson no es la única que admite algo así. Rosie Williams, que protagonizó la misma serie de televisión que su compañera influencer, asegura que le ofrecieron 100.000 libras al año a cambio de convertirse en amante de un hombre instalado en Dubái.

«Nunca me sentí tentada de hacer algo así, pese a la gran cantidad de dinero que ofrecían», cuenta. «No es un aspecto de la fama que hubiera imaginado jamás, te advierten que tu vida cambiará drásticamente y que tendrás ‘trolls’ y ‘haters’, pero jamás que habrá hombres que intenten comprarte«. Asegura que son cosas que tampoco se hablan en los círculos de influencers, quizá por vergüenza.

Otras personas que también se pusieron en contacto con el rotativo británico, aunque de forma anónima, aseguraron haber vivido situaciones parecidas a las relatadas anteriormente. Una mujer que solo decidió llamarse ‘Isabel’ aseguró haber sido abordada por primera vez en Instagram por un hombre diez años mayor que ella, después de haber salido en un programa de talentos. «Primero me ofreció bolsos de diseño. Tengo un fetiche con ellos y me costaba mantener a mis seguidores, así que supongo que por eso acepté», cuenta.



Aunque hablaba con él todos los días, no le conoció hasta 18 meses después. «Cenamos y comenzamos a beber, fue bastante agradable, le expliqué que tenía una deuda bastante grande y me dijo: ‘Acuéstate conmigo y te daré el doble'». A pesar de sentirse asqueada y en cierta parte, violada, Isabel cuenta que accedió y subió a la habitación del hotel con él. «Para mí no es una forma de prostitución, pues eso es cuando acuerdas una tarifa con un extraño, esto es más bien una relación específica que progresa con el tiempo», contó.

Algunos grupos feministas, como Object, que lucha contra la objetivación sexual de la mujer, dicen entender por qué algunas mujeres aceptan estas ofertas: «Aunque no quieren hablar de prostitución, están vendiendo sus cuerpos por dinero. Se trata de explotación, pero no quieren asociarse con ello y se sienten avergonzadas». Y no solo sucede con las féminas, según el agente Rob Cooper también hay muchos hombres que son abordados cada día con propuestas de este estilo. «Diría que un influencer de alto nivel recibe este tipo de mensajes todos los días».

También ha indicado que son las redes sociales las que deben controlar esto, haciendo que las personas que se registran den algún número de pasaporte o de seguro nacional. Un portavoz de Facebook aseguró recientemente: «No se tolera ninguna clase de solicitud sexual en Instagram, y aquellos que no cumplan nuestras condiciones tendrán que abandonar la red. Queremos que Instagram sea un espacio seguro para que las personas puedan expresarse. Invertimos mucho en herramientas y tecnologías para evitar el acoso en la plataforma».

AUTOR: ADA NUÑO

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