Así afecta la lluvia a la economía en España: de las pérdidas millonarias al beneficio en tu factura

Ver el vaso medio lleno o medio vacío, nunca mejor dicho, porque hablamos de agua, de mucha agua. Hacía mucho que gran parte de España no paraba de recibir una borrasca tras otra, lluvias durante días y semanas, con embalses y ríos desbordándose, la última a causa de Martinho. Implica siempre pérdidas millonarias, pero en este caso también consecuencias positivas para el usuario, como erradicar la sequía por mucho tiempo y ahorrarte un montón en la factura de luz. Ahora veremos por qué.

Según los últimos datos, en el año hidrológico España ha tenido un 18% más de lluvias de lo habitual, contabilizando 444 litros por metro cuadrado desde octubre de 2024 hasta el 18 de marzo de este año, con lo que faltará por sumar lo de estos días más el anuncio de los meteorólogos de que este «no parar» de borrascas y frentes aún continuará durante varios días e incluso semanas. Por ahora, al menos la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé una «tregua» para la próxima semana, con precipitaciones escasas y solo abundantes en el norte peninsular.

La última hora es que gran parte de la Península (solo se libran totalmente Baleares, parte de Canarias y sureste peninsular) estará en alerta amarilla o naranja por fuertes lluvias, acompañado en muchos casos por fuertes vientos, a lo que se suma una bajada de temperaturas en el sur y el este del país.

En comunidades como la andaluza, donde se han cortado 39 carreteras, incluida la AP-4, en ambos sentidos, entre Dos Hermanas y Los Palacios, en la provincia de Sevilla. Madrid también es una de las zonas más afectadas, con el río Manzanares, habitualmente sin apenas agua a su paso por la capital, rebosante de agua y a punto del desbordamiento incluso en el centro de la capital. No es el único río con este peligro, como el caso del Guadalete en Jerez de la Frontera (Cádiz).

Martinho también golpea fuerte en este momento en el Pirineo o Navarra, con rachas de viento de hasta 165 kilómetros por hora en el primer caso y fuertes precipitaciones en ambos.

Los daños causados por las lluvias de tantos días en España

Lo más importante y dramático son los daños humanos: hasta ahora se han reportado tres víctimas mortales, a falta de saber en qué queda la búsqueda de un motorista desaparecido al caer al río Genal en Pujerra (Málaga), al ser arrastrado por las aguas. Además, se reportaron dos heridos leves en Galicia.

En cuanto a los daños materiales y económicos, según los últimos datos, hay 39 carreteras de la red principal cortadas a causa de la lluvia, entre ellas la AP-4 señalada antes. La mayor parte de ellas se encuentran en Andalucía, aunque Madrid está sufriendo especialmente en los últimos días, con alerta para el fin de semana. Está cortado el ramal que une la M-30 a la M-40 en sentido A-6 por la subida del nivel del río Manzanares, que se une a otras cinco carreteras madrileñas con tramos cortados, como la M-611, M-215, M-622, M-203 y M-111 por tramos inundados. El gobierno autonómico ha anunciado una ayuda de 10 millones de euros para los municipios afectados.

Los servicios de emergencia han atendido cientos de incidencias en varias comunidades, con tejados arrancados en colegios y naves en Galicia, anegaciones parciales de viviendas, bajos y garajes en Andalucía o daños en infraestructuras por fuertes vientos en Orense.

También las pérdidas económicas derivadas de la paralización de la actividad. En Madrid, en este caso, la capital, la Universidad Complutense, la Rey Juan Carlos, la Politécnica y la Autónoma han acordado la suspensión la actividad para el viernes. Muchas empresas han cesado total o parcialmente su actividad y en el aeropuerto de Bilbao se han cancelado una veintena de vuelos.

Aunque no se proporciona una cifra exacta para todas las áreas afectadas, se puede estimar que al menos 700 personas han sido evacuadas en diferentes regiones de España debido a las recientes borrascas y sus consecuencias, entre ellos en el poblado de Las Sabinas, entre Móstoles y Arroyomolinos, en Madrid, el distrito de Campanillas en Málaga, y la evacuación ordenada de San Andrés del Congosto en Guadalajara, un pueblo de aproximadamente 50 habitantes, debido a la necesidad de liberar agua del embalse del Alcorlo por las intensas lluvias.

Sin embargo, a pesar de todo ello, este marzo de 2025 o ha sido el más lluvioso desde que se tienen datos, ni siquiera de los primeros, según datos de la Aemet: entre el 1 y el 18 de marzo se han acumulado en España 114 litros por metro cuadrado, situándolo en el séptimo más lluvioso, aunque todavía tiene 10 días para subir posiciones. El récord está en los 164,6 litros por metro cuadrado registrados en marzo de 2018.

La agricultura: una de cal y otra de arena

La lluvia es una bendición para el campo, pero si son excesivas y torrenciales, una maldición. Las borrascas recientes en España han causado daños significativos en cultivos y pérdidas económicas, aunque no se proporciona una cifra total exacta para todo el país.

En Murcia, las inundaciones en Lorca y Totana han causado pérdidas estimadas en 10 millones de euros, con daños del 70% en plantaciones de lechuga y del 30% en brócoli y coliflor.

En Valencia ha habido daños en cosechas como la cebolla, donde se ha perdido el 80%, con unas pérdidas de 7,5 millones de euros solo en la comarca de l’Horta, según la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA).

En Andalucía, se han reportado daños en cultivos en varias provincias, incluyendo Almería, Sevilla, Córdoba y Cádiz, aunque no se especifican montos concretos. Sí se sabe que en Huelva las intensas lluvias han dejado pérdidas de hasta el 20% en plena campaña de recogida, según la Asociación de Productores y Exportadores de la Fresa de Huelva, Freshuelva, en declaraciones recogidas por Europa Press.

En Castilla y León, las lluvias intensas han obligado a retrasar algunas siembras, lo que podría tener un impacto económico aún no cuantificado.

Se han registrado daños en infraestructuras e inundaciones en algunas parcelas de Segovia y en la Campiña Sur en Córdoba.

Pero ya se sabe con las lluvias y el campo. Ruina para unos y «maná» para otros. La sequía que asoló el país en 2023 dejó cifras preocupantes: el 14,6% del territorio estaba en emergencia por escasez de agua y más del 27% en alerta, según el Ministerio de Agricultura. Hoy, la situación ha cambiado notablemente.

Esta recuperación hídrica beneficia especialmente al campo español, donde productos como el aceite de oliva, uno de los más afectados por la sequía, podrían experimentar una estabilización o incluso una bajada de precios en los próximos meses.

El precio del aceite de oliva virgen extra se disparó un 130% entre 2022 y 2024 por la baja producción y la falta de agua. Con los embalses llenos y una mejor perspectiva para la próxima cosecha, los agricultores esperan recuperar los volúmenes normales de producción, lo que contribuiría a moderar uno de los factores que más ha influido en la inflación alimentaria.

España se ha convertido en uno de los países europeos más afectados económicamente por el cambio climático en los últimos años. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), las pérdidas económicas relacionadas con fenómenos climáticos han mostrado una tendencia ascendente desde 2017. En 2023, estas pérdidas alcanzaron los 7.000 millones de euros (el 16% de toda la Unión Europea), mientras que en 2022 se registró un pico de 11.000 millones de euros debido a condiciones extremadamente secas, incendios forestales y tormentas violentas.

El lado bueno de estas lluvias: cambio energético y alimentario

Las lluvias persistentes han transformado el paisaje, con campos verdes, ríos y embalses rebosantes, donde hay que abrir compuertas para liberar sobrante. Adiós sequía. Estas reservas de agua hacen reducir también el precio de la electricidad. Una combinación poco habitual que está trayendo buenas noticias tras años de sequía y precios disparados.

Las últimas y constantes borrascas han elevado la reserva hídrica nacional hasta el 65,8%, frente al 54% registrado en las mismas fechas de 2024. Este repunte no solo supone un alivio medioambiental y también tiene impacto directo en tu bolsillo, tanto en la factura de la luz como en la cesta de la compra, especialmente en productos como el aceite de oliva o los cereales.

El agua mueve la luz: sube la hidráulica, baja el precio

Con más de 36.867 hectómetros cúbicos almacenados, los embalses han ganado en solo una semana 2.751 hectómetros cúbicos, es decir, un 4,9% de su capacidad total. Esta recuperación ha disparado la producción hidroeléctrica, que ya representa un 18,4% del mix energético español, según Red Eléctrica de España (REE).

En los primeros meses del año, las centrales hidráulicas han generado más de 9.000 gigavatios, consolidándose como un pilar del sistema energético. ¿Por qué esto importa? Porque, a diferencia del sol o el viento, el agua embalsada se puede gestionar, permitiendo ajustar la producción a la demanda. Y eso ayuda a estabilizar los precios en el mercado eléctrico.

En una etapa de subidas constantes, con incrementos del 12% en febrero respecto a enero, este descenso da un respiro a millones de hogares acogidos al mercado regulado. La OCU cifra en 81,60 euros la factura media de enero, un 44% más que en febrero de 2024, pero lejos de los 87,60 euros que habría costado sin la nueva metodología que da más peso a los mercados de futuros.

Lo que cae del cielo influye mucho en la economía española, ya que la hidráulica representa 5.599 megavatios de potencia instalada, es decir, un 20,65% de la estructura total del sistema eléctrico peninsular. Si la tendencia de lluvias continúa, esta fuente renovable podría asumir un papel más protagonista, desplazando otras más costosas y contaminantes.

Con esta combinación, los analistas anticipan una primavera de precios energéticos más bajos que los registrados en el último cuatrimestre de 2024. La previsión está alineada con el comportamiento de otros mercados europeos, donde el aumento de generación renovable está aliviando la presión inflacionaria.