3 malos hábitos que pueden arruinar tu presupuesto incluso más que la subida de precios de los alimentos

Desde el café hasta los huevos, los elevados precios de los supermercados están poniendo a prueba el presupuesto de muchos hogares. Los productos de primera necesidad se están convirtiendo en artículos de lujo para algunos consumidores, y a medida que aumentan las tensiones arancelarias entre Estados Unidos y sus principales socios comerciales, la incertidumbre económica crece.

Pero los malos hábitos presupuestarios pueden ser aún más perjudiciales que los cambios en los precios de los alimentos, ya que pueden provocar deudas innecesarias y estrés financiero.

Más que nunca, ahora es posible que tengas que ajustar tus hábitos para garantizar la estabilidad financiera en medio de un aumento de los costes. Para los principiantes, desglosaremos tres de los peores hábitos presupuestarios y explicaremos qué hacer en su lugar para proteger su cartera.

1. Gastos emocionales

Es fácil justificar un poco de terapia de compras, un helado después de un mal día o unos zapatos nuevos tras una gran promoción. Aunque las compras impulsivas ocasionales no supondrán un gasto excesivo, las compras constantes basadas en emociones como el estrés, la tristeza o el aburrimiento pueden afectar gravemente al presupuesto.

«Muchas personas no se dan cuenta de hasta qué punto sus emociones influyen en sus gastos», explica Lorianne Rivas, planificadora financiera certificada de Reffsin Financial. «Es más que un gasto impulsivo. Es un gasto por estrés. Es gastar por aburrimiento. Es gastar para darse un capricho después de una larga semana, así que todos estos gastos se acumulan a lo largo del mes».

Con la inflación aumentando el coste de los productos básicosel gasto emocional es aún más arriesgado en estos momentos, ya que la subida de los precios reduce la flexibilidad para las compras impulsivas, por lo que es fundamental frenar las compras innecesarias.

Cómo combatir el gasto emocional

  • Identifica cuáles son los desencadenantes. Es importante prestar atención a las emociones que te hacen gastar impulsivamente. ¿Estás estresado, aburrido o deprimido? Reconocer los patrones puede ayudarte a parar antes de hacer compras innecesarias.
  • Sigue la regla de las 24 horas. Si sientes el impulso de comprar algo, espera 24 horas. Si al cabo de un día sigues queriéndolo y se ajusta a tu presupuesto, hazlo.
  • Busca alternativas. En lugar de gastar, prueba con recompensas no monetarias como dar un paseo, pasar tiempo con un amigo o disfrutar de un pasatiempo gratuito.

2. No controlar los gastos

Por pequeña que parezca una compra, los gastos se acumulan rápidamente. Si no se controla el destino del dinero, es fácil perder de vista el flujo de caja y quedarse corto antes de la próxima nómina.

«Ten un plan, no tiene por qué ser complicado», anota Rivas. «Yo recomiendo reservar primero todo lo necesario para las facturas. Luego, pasar el dinero a los ahorros o a una cuenta separada para evitar que se gaste. Lo que quede, haz un plan aproximado de cómo lo utilizarás, ya sea para la compra, la gasolina o los próximos eventos».

Para que el seguimiento de tus ahorros sea más eficaz, puedes contratar una cuenta de ahorros remunerada, destinada a que tu fondo de emergencia crezca más rápido, proporcionándote un colchón financiero más seguro en caso de gastos inesperados.

Cómo empezar a controlar tus gastos

  • Revisa todas tus transacciones: Analiza tus extractos bancarios para ver a dónde va realmente tu dinero.
  • Utiliza una aplicación para tu presupuesto personal: Aquí tienes algunas ideas, aunque también puedes usar una simple hoja de cálculo de Excel. Así, podrás clasificar y controlar los gastos.
  • Establece un control quincenal, mensual o semanal: Revisa tus gastos dependiendo de cuantas veces cobres al mes.

3. Pasar por alto gastos irregulares

Muchas personas presupuestan sus gastos mensuales esenciales, como el alquiler, los servicios públicos y los comestibles, pero se olvidan de los gastos menos frecuentes, como el mantenimiento del coche, los regalos de Navidad, las suscripciones anuales, el cuidado de las mascotas y otros.

Cuando estos gastos surgen de forma inesperada, pueden desviar el presupuesto y parecer emergencias financieras, aunque a menudo son predecibles.

«Otro error que comete la gente es no planificar los gastos irregulares», explica Rivas. «Se centran en los gastos más importantes, pero se olvidan de otras cosas, como las reparaciones del coche, el mantenimiento de la casa o incluso los cumpleaños. Cuando estos gastos aparecen, pueden parecer impredecibles, pero es algo que podemos predecir y presupuestar».

Cómo adelantarse a los gastos irregulares

  • Crea un fondo de reserva: Reserva una pequeña cantidad cada mes para gastos que no se producen con regularidad, pero que son inevitables. 
  • Revisa los gastos anteriores: Eche un vistazo a sus gastos del año pasado para calcular de forma anticipada cuánto necesitarás para gastos como regalos, viajes o facturas médicas.
  • Automatiza el ahorro: Configura transferencias automáticas a una cuenta de ahorro de alta rentabilidad de tu elección para ahorrar sin esfuerzo.

Cómo arreglar un presupuesto descarrilado: empieza por una auditoría financiera

El primer paso para arreglar un presupuesto descarrilado es realizar una auditoría financiera. Durante este proceso, se evalúa la situación financiera actual, se revisan los hábitos de gasto y se valoran las deudas pendientes. Al examinar los extractos bancarios, las facturas de las tarjetas de crédito y otros registros financieros, podrás identificar las áreas en las que gasta más de la cuenta o en las que no ahorras.

Durante la auditoría, toma nota de tus suscripciones o gastos recurrentes que se estén comiendo su presupuesto. También es el momento perfecto para comprobar si los gastos están en consonancia con tus objetivos financieros, como la creación de un fondo de emergencia. Disponer de él es fundamental para evitar futuras tensiones financieras cuando surjan gastos inesperados.