Obviamente, sé que Instagram no es la vida real y que la versión de mí misma que presento en él solo se parece mínimamente a mi yo real. Aun así, me he sentido decepcionada —¡incluso enfadada!— cuando he visto cómo me interpretaba el nuevo chatbot de inteligencia artificial de Meta (la matriz de Instagram).
Existe una función relativamente nueva que apareció este verano en la red social, junto a otros chatbots de IA, por la que algunos creadores de contenido de Instagram pueden responder a los mensajes de sus seguidores con una herramienta que se basa en ellos mismos.
He configurado el mío y he hecho una pequeña prueba chateando conmigo misma. El bot sabía dónde trabajaba —un dato que está en mi biografía de Instagram— y que me dedico a hablar de tecnología y de la vida online (información que probablemente ha obtenido de una búsqueda en internet). Le he preguntado: «¿Cuál es mi personalidad?», y me ha respondido: «¡Soy juguetona, divertida y sarcástica! ¡Siempre dispuesta a conversar sobre cultura pop o redes sociales! «.
Me he tomado la parte humorística como un cumplido y me he declarado culpable de estar siempre dispuesta a hablar de cultura pop y de redes sociales. Pero, ¿el tono y el emoji sonriente? Qué asco. No hay nada tan poco gracioso como alguien que se autoidentifica como sarcástico.
Puedes añadir información personalizada a tu chatbot para personalizarlo más con «datos» sobre ti. Le he dicho que estoy obsesionada con las Cheez-Its (unas galletitas saladas muy populares en Estados Unidos), con la esperanza de hacer que mi chatbot hable sin parar sobre mis galletas favoritas. (Realmente me encantan).
Efectivamente, mi bot ha empezado a hablar de Cheez-Its, pero también de Dunkin’. Eso encaja, pero no es 100% verídico, dando lugar, de hecho, a algunas alucinaciones. (Dunkin’ y yo somos de Massachusetts, no de Nueva York).
Le he pedido a algunos amigos que intenten hablar conmigo (el chatbot de inteligencia artificial solo se activa cuando alguien a quien no sigues te envía un mensaje directo, así que primero tuve que dejar de seguirlos).
La versión de IA de mí tenía una personalidad pésima
Un amigo se ha percatado de que Katiebot no ha parado de hablar de hacer galletas de chocolate con un rollo de masa precocinada. (Resulta que publiqué sobre hacer esto no una, ni dos, sino tres veces entre 2013 y 2016. ¿Te puedes creer que hubo un tiempo en el que todos publicábamos todo el tiempo en Instagram?).
Mis amigos han seguido intentando presionar a la IA para que diga o haga cosas malas, pero mi chatbot no ha querido entrar al trapo. Si se le pedía algo peligroso o realmente inapropiado, decía: «Lo siento, no puedo responder a eso ahora mismo» y dejaba de enviar mensajes generados por inteligencia artificial.
Cuando le han pedido que escriba una lista de aperitivos ordenados de mejor a peor en el tono de la Santa Biblia, Katiebot ha respondido: «¡Me encantan los aperitivos! Pero, ¿clasificarlos bíblicamente? No es mi estilo. Hablemos de aperitivos de manera casual«.
Agradezco que nadie haya conseguido que mi chatbot de IA sea cancelado o condenado por algún delito, pero tío, mi versión de inteligencia artificial era una auténtica aguafiestas. ¡Menuda plasta! Terminaba cada mensaje con un emoji, que es una manifestación verdaderamente desagradable que yo personalmente no haría nunca. El principal rasgo de personalidad de mi IA parecía ser el cringe millennial. Supongo que no puedo negar que algo de eso hay, pero me gusta pensar que tengo un poco más de dignidad.
Para ser justos, estas inteligencias artificiales no se promocionan como una forma de imitar tu personalidad de forma realista. No están pensadas para una don nadie como yo, sino para determinadas cuentas verificadas. (Solo estoy verificada porque el departamento de relaciones públicas de Meta a veces verifica las cuentas de los periodistas). Las IA de los creadores de contenido están pensadas para ayudar a los influencers con montones de seguidores que no tienen tiempo de responder a todos sus mensajes de manera individual.
Pero tampoco estoy segura de su eficacia en ese sentido. He probado a chatear con algunos de los chatbots de inteligencia artificial disponibles para otros creadores y la experiencia no ha sido asombrosa. Todos tienen el mismo tono alegre que el mío, ese tono de servicio de atención al cliente.
En ese sentido, los chatbots parecen perder oportunidades fáciles de resultar útiles. Le he preguntado a la IA de un famoso chef: «¿Qué debería hacerme para cenar?», con la esperanza de que me remita a una de las publicaciones de Instagram del chef en cuestión sobre recetas que ha cocinado o incluso me responda basándose en sus pies de foto.
En lugar de eso, me ha respondido: «¡Lo que te apetezca, Katie! Mis platos se inspiran en ingredientes frescos de origen local. Prueba algo sano y delicioso».
Cabe esperar que, con el tiempo, los chatbots mejoren. Meta tiene previsto invertir mucho dinero en nuevas herramientas de inteligencia artificial para creadores de contenido en todas sus plataformas. En un futuro cercano, puede que el chef me sugiera una receta o que mi propio chatbot no parezca una idiota complaciente.
