El Gobierno de Estados Unidos ha echado el cierre este 1 de octubre y los puestos de trabajo de sus empleados vuelven a estar en peligro.
Los legisladores republicanos y demócratas no han logrado llegar a un acuerdo sobre un plan para mantener vigente la financiación del Ejecutivo más allá del 30 de septiembre. Aunque el Partido Republicano controla el Congreso y la Casa Blanca, la aprobación de una ley de financiación requiere de 60 votos a favor en el Senado estadounidense, según las normas actuales, lo que implica que algunos demócratas deben estar de acuerdo.
Los empleos de los trabajadores federales están en juego: podrían ser despedidos y no solo suspendidos de empleo y sueldo, como ha ocurrido en anteriores ocasiones. La Oficina estadounidense de Gestión y Presupuesto (OMB, por sus siglas en inglés) envió la semana pasada un comunicado interno a las agencias federales en el que les ordenaba «considerar» el despido de los empleados que trabajen en programas que «no son coherentes con las prioridades del presidente«.
Mientras esperaban la llegada de nuevas noticias y antes de que tuviese lugar el inicio del cierre, más de una docena de funcionarios han declarado a Business Insider este martes que afrontan la incertidumbre con sentimientos de ira, miedo e indiferencia. En las horas previas al cierre, algunas agencias gubernamentales han enviado correos electrónicos a sus trabajadores culpando a los demócratas de bloquear un acuerdo de financiación.
Un empleado del Departamento de Defensa ha indicado a este medio de comunicación que su oficina no se va a ver afectada por los permisos, por lo que no están demasiado preocupados. Por su parte, un trabajador del Departamento del Interior ha señalado a Business Insider que la amenaza de despidos sí que está pesando sobre sus compañeros funcionarios y otro empleado federal ha apuntado que, aunque ya han lidiado antes con la amenaza de cierres inminentes, que se han evitado en el último momento, esta vez parece diferente.
El comunicado enviado por la OMB no ha especificado el número de trabajadores a los que va a afectar la directiva de reducción de plantilla. Cuando los periodistas le preguntaban este martes a Donald Trump sobre la magnitud de los despidos, el presidente estadounidense aseguraba que la Administración «podría hacer mucho» en ese sentido. Este medio de comunicación se ha puesto en contacto con la Casa Blanca y la OMB para ampliar esta información, pero de momento no ha obtenido respuesta.
Los legisladores demócratas pretendían utilizar la amenaza de un cierre gubernamental como herramienta de negociación para obtener victorias políticas, principalmente en torno a la restauración de los subsidios sanitarios que se recortaron en el proyecto de ley de gastos del Partido Republicano aprobado en primavera, pero los parlamentarios republicanos se negaron a negociar. Después de que los líderes demócratas se reuniesen con Trump este lunes, el vicepresidente de EE. UU., JD Vance, afirmó que la conversación no había sido fructífera.
«Creo que nos encaminamos hacia un cierre porque los demócratas no van a hacer lo correcto«, comentó Vance a los periodistas después de la reunión. «Espero que cambien de opinión».
Puestos de trabajo en peligro
Tras los recortes llevados a cabo por el Departamento estadounidense de Eficiencia Gubernamental (DOGE) durante la primera mitad de este año, los empleados federales de Estados Unidos se han acostumbrado a convivir con la incertidumbre profesional. Un trabajador del Servicio de Impuestos Internos (IRS) ha declarado a Business Insider que, dado que el IRS ya está al límite de sus recursos, cualquier despido adicional paralizaría la agencia y los servicios gubernamentales clave de los que dependen los estadounidenses.
Todas las agencias federales de EE. UU. están obligadas a elaborar un plan de contingencia en caso de cierre del Gobierno. El plan del Departamento del Tesoro para el IRS prevé utilizar fondos de la Ley de Reducción de la Inflación para evitar una interrupción en la financiación y tiene la intención de continuar con las operaciones normales del IRS.
Otras agencias estatales se están preparando para la interrupción de sus operaciones. Por ejemplo, el plan de contingencia del Departamento de Educación prevé el despido temporal de 1.485 empleados, de un total de 1.700. Se suspenderán las nuevas actividades de concesión de subvenciones y se paralizarán las revisiones de las denuncias de derechos civiles, aunque se seguirán desembolsando los préstamos estudiantiles y las becas Pell.
El Departamento de Trabajo estadounidense también tiene previsto cesar algunas de sus actividades durante este cierre, incluida la recopilación de datos a través de la Oficina de Estadísticas Laborales. Esto significa que, si el cierre se prolonga hasta el viernes, no se publicará el informe sobre empleo que se suele publicar cada mes. El plan de la Administración de la Seguridad Social de EE. UU. establece que los pagos seguirán realizándose a los beneficiarios, pero se suspenderán tareas como la tramitación de los pagos en exceso y la verificación de las prestaciones.
El comunicado enviado por la OMB sostiene que las notificaciones de reducción de plantilla se suman a las notificaciones de licencia que envían las agencias durante este tipo de cierres, lo que significa que los trabajadores afectados recibirán dos notificaciones distintas si se les concede una licencia y se les incluye en los planes de despido.
La Administración Trump ya ha despedido a más de 200.000 empleados federales como resultado de los recortes presupuestarios y, aunque dichos despidos han tenido que afrontar varias impugnaciones legales, el Tribunal Supremo dictaminó en julio que los recortes de empleo podían seguir adelante. Todavía no está claro si las agencias federales comenzarán sus nuevos planes de reducción de plantilla como resultado del cierre del gobierno.
Trump defendía así sus planes este martes: «Durante el cierre podemos hacer cosas que son irreversibles, que son malas para ellos e irreversibles por su parte, como despedir a un gran número de personas, recortar cosas que les gustan, recortar programas que les gustan».

