Durante décadas, Hollywood ha experimentado con la tecnología para hacer películas y series de televisión más rápidas, baratas y llamativas. Ahora, le ha llegado el turno a la inteligencia artificial generativa, una tecnología que se está colando en uno de los espacios más sagrados de la industria: la sala de guionistas.
Desde franquicias más taquilleras hasta las producciones independientes, los guionistas se enfrentan al papel que juega la IA en la elaboración de las historias, lo que ha provocado fuertes divisiones entre los expertos del sector. Algunos la ven como una herramienta que podría añadir profundidad al proceso narrativo. Otros la consideran una máquina sin alma, incapaz de captar las experiencias vividas que hacen que las grandes historias lleguen al público.
Estudios como Lionsgate ya están cerrando acuerdos con empresas emergentes de inteligencia artificial para acelerar la producción y reducir costes. Mientras tanto, el Gremio de Guionistas de América (WGA, por sus siglas en inglés) ya ha organizado diversas protestas contra esta tecnología, con pancartas en las que se podía leer «ChatGPT no tiene traumas infantiles».
El público también puede llegar a mostrarse receloso: una encuesta reciente realizada por la consultora Baringa a 5.000 personas en Estados Unidos, Reino Unido, Europa y Australia reveló que el 53% de los consumidores se sentirían incómodos viendo contenidos creados con IA. A pesar del enfoque cauteloso de algunas startups, el uso de inteligencia artificial plantea debates legales y existenciales sobre qué historias se cuentan, quién las cuenta y cómo conectará el público con la próxima era del entretenimiento.
Aun así, ha habido una ola de experimentación, como el uso de la IA para predecir el éxito de taquilla de un guion y el uso de esta tecnología por parte de cineastas como herramienta para las partes más anodinas de la escritura de guiones.
Las startups están utilizando la IA para transformar el proceso de escritura de guiones
Algunas compañías ven la inteligencia artificial como una forma de apostar de forma más segura por proyectos arriesgados.
Largo.ai, una startup suiza, utiliza IA predictiva para analizar guiones y pronosticar su potencial comercial. Los estudios pueden subir cualquier cosa, desde una sinopsis hasta un montaje final, y el sistema traza un mapa de la trama, los cambios de género, los arcos emocionales, el reparto y las predicciones de audiencia y financieras.
Una vez subido el guion, la inteligencia artificial compara sus elementos con una base de datos de 400.000 películas, que incluye datos sobre los éxitos, los fracasos y los componentes narrativos de películas independientes y de Hollywood del pasado. La tecnología también lleva a cabo focus group o grupos de discusión simulados con «gemelos digitales» que representan a consumidores reales.
A continuación, Largo genera información detallada sobre las tendencias de los géneros, la demografía del público y las previsiones de ingresos. Los estudios pueden utilizar posteriormente esta información para decidir qué proyectos aprobar y orientar así las reescrituras de guion. Si, por ejemplo, el arco emocional de una historia se considera «demasiado plano», esa información se puede transmitir a los guionistas.
Según esta organización, los productores que utilizan su software tienen una tasa de aprobación tres veces superior a la media. Largo también asegura que los focus group simulados son diez veces más rápidos y baratos que los tradicionales, lo que permite a los estudios más pequeños acceder a pruebas que antes estaban reservadas a las producciones de gran presupuesto.
«El objetivo no es solo aumentar el valor comercial, sino utilizar esta información para aumentar también el valor creativo«, ha explicado Sami Arpa, consejero delegado y cofundador de Largo.ai, a Business Insider.
Los cineastas están experimentando con la IA como pareja creativa
El director Nik Kleverov ha utilizado ChatGPT en Memory Maker, un cortometraje de ciencia ficción que ha dirigido para Wonder Studios, un estudio de cine generado por IA. Utilizó el chatbot para comprobar la originalidad de la historia, pensar en giros argumentales y ampliar el universo ficticio del proyecto.
Kleverov rechaza la idea de dejar que la inteligencia artificial redacte guiones enteros, puesto que considera que los resultados «regurgitados» son «rancios» y «trillados». Sin embargo, lo ve como una forma de explorar ideas más complejas que tienen un impacto en el presupuesto sin correr grandes riesgos.
«En cuanto a la creatividad original, la mente humana no tiene parangón», ha declarado Kleverov a este medio de comunicación. «Los seres humanos siempre tienen que liderar esas historias».
Para algunos artistas, la IA puede servir para despertar la inspiración de formas inesperadas.
Rahul Gautama, líder de consultoría de medios y entretenimiento de EY en América, recuerda a un cliente de un estudio de animación que probó la generación de imágenes basadas en prompts y recibió una imagen «alucinante» que le inspiró a tomar una nueva dirección narrativa. Este sería un ejemplo de cómo los generadores de imágenes con inteligencia artificial, incluso si no funcionan como se espera, pueden dar lugar a ideas nuevas.
«La visualización de guiones es un campo apasionante», ha indicado Gautama a Business Insider. «Ofrecer a los guionistas la oportunidad de ver sus ideas antes de rodar puede suponer un valioso estímulo creativo».
La inteligencia artificial genera nuevas formas de contar historias… pero con límites
Algunos cineastas están utilizando la IA para tratar de reinventar la forma de contar historias.
Steven Ilous, fundador y CEO de Feature.io, una startup de tecnología del entretenimiento, trabaja con clientes como Netflix o Porsche para crear «contenido inteligente» que combina la narrativa con la participación del público.
En Lollipop Racing, una serie de 10 episodios con el guionista de The Fast and the Furious, David Ayer, como productor ejecutivo, los espectadores pueden participar en una carrera paralela. La inteligencia artificial patentada por Feature.io genera avatares digitales de los espectadores, que se integran en la serie, a veces incluso con sus propias voces. Aunque la trama principal sigue siendo escrita por humanos, el algoritmo de Feature.io ofrece contenido dinámico y personalizado, como escenas extra basadas en las elecciones del público.
Ilous cree que la IA permitirá crear series «interminables» o universos narrativos creados por los fans. Sin embargo, a pesar de su potencial, limita su uso a experiencias interactivas para proteger la integridad artística de los guionistas.
«No creo que todavía haya suficiente claridad sobre cómo se puede utilizar la inteligencia artificial de forma ética desde el punto de vista de la escritura», sugiere Ilous.
No todos los experimentos salen bien. Robert J. Locke, productor ejecutivo de August Sun Productions, probó un servicio de cobertura de IA para obtener comentarios sobre guion y lo encontró «inútil». Según él, la tecnología «siempre se quedará corta» porque no tiene experiencias personales en las que basarse para transmitir profundidad emocional.
«Los guiones tienen que llegar al corazón de la gente«, afirma Locke. «La IA simplemente no puede hacer eso».
La IA en la escritura de guiones plantea inquietudes legales y creativas
El uso de la inteligencia artificial en la escritura plantea serias dudas en materia de derechos de autor.
La legislación estadounidense exige la autoría humana para la protección de los derechos de autor, lo que significa que un guion escrito íntegramente por IA sin modificaciones humanas significativas no puede protegerse con derechos de autor, según Matthew Asbell, abogado especializado en propiedad intelectual. Sin embargo, los guiones cocreados por la inteligencia artificial pueden protegerse si el autor humano da forma a la expresión creativa.
Aun así, incluso con protección legal de por medio, el uso excesivo de la tecnología podría erosionar la confianza del público.
«Los riesgos del contenido generado por IA son reales y significativos», ha argumentado Gautama, que ha añadido que, en una serie de larga duración, incluir un episodio escrito por inteligencia artificial podría socavar la continuidad y la autenticidad de los personajes.
Arpa, de Largo.ai, ha reconocido el riesgo de que se dé una «inflación de contenidos», es decir, la producción de contenidos estereotipados por culpa de que exista una dependencia excesiva de la IA, pero ha defendido que talento seguirá destacando.
«Si simplemente utilizas estas herramientas como una varita mágica, obtendrás algo mediocre, y esa mediocridad no será satisfactoria», ha señalado este empresario.
Por ahora, la mayoría de los directores no ven la IA como un sustituto de los guionistas humanos. Los estudios pueden adoptar esta tecnología para acelerar el desarrollo y reducir costes, pero la opinión generalizada es que las mejores historias siguen necesitando el juicio humano, la experiencia vivida y la profundidad emocional.
El reto será integrar la inteligencia artificial de tal forma que se conserven esas cualidades.
«El tiempo dirá si estamos dispuestos y somos capaces de desarrollar una conexión emocional con estas historias«, ha apuntado Gautama, de EY América.
