HBO acaba de anunciar un cambio profundo en la fórmula en la que remunera al equipo involucrado en sus producciones originales. A partir de ahora la liquidación dependerá del éxito que coseche el estreno en cuestión. Este nuevo sistema destierra los grandes pagos por adelantado que, tradicionalmente, habían sido el principal incentivo para trabajar con la prestigiosa cadena. Con esta medida HBO hace suyo un sistema de liquidación clásico de la televisión en abierto con la esperanza de que, condicionando los salarios al éxito del programa, todos (sobre todo ellos) salgan ganando.

Pagar por lo que, de verdad, funciona

Las series de HBO han sido, históricamente, sinónimo de calidad y de prestigio. También de cuantiosos presupuestos de producción que, en la práctica, implicaban un sistema salarial distinto al de las producciones de la televisión en abierto. En lugar de pagar en función del rendimiento del programa (tomando como referencia su audiencia) se pagaban grandes sumas por adelantado, casi siempre en el marco de grandes acuerdos de producción por varias temporadas. Esto, en la práctica, prácticamente eliminaba futuros beneficios económicos derivados de la explotación comercial a lo largo del tiempo para el equipo artístico. También implicaba retirar el factor del éxito de la ecuación. Así, por ejemplo, con independencia de cómo de bien (o mal) funcionase una serie, su showrunner recibía por adelantado una suma generosa en concepto de desarrollo y ejecución del proyecto. Esto, al parecer, tiene sus días contados.

Esta semana Puck News difundía partes de un documento que HBO ha enviado a varias agencias de talento y despachos de abogados. En él detallan como se realizará, a partir de ahora, la retribución del talento vinculado a sus producciones. La nueva dinámica implicará una remuneración basada en bonos basado en un sistema de puntos y umbrales de éxito. Los umbrales los fija la propia compañía y la puntuación requerida en cada caso se someterá a negociación en los contratos con las partes implicadas.

Los bonos se organizan en torno a seis variables:

  • Cifras de audiencia. Este bono está vinculado a la audiencia en EEUU y al presupuesto de la serie. Este bonus se recibirá si el programa alcanza un mínimo de audiencia, un umbral que, en el caso de programas de gran presupuesto, es más elevado. Este bono es lo más parecido a un blackend televisivo clásico. El indicador de audiencia serán las visualizaciones (minutos acumulados vistos por cada episodio en los 90 días siguientes a su estreno doméstico) y tendrán en cuenta tanto el consumo en cable (directo y bajo demanda) como en plataforma.
  • Posición en el ranking de lo más visto. HBO prevé un bono adicional de 2 millones de dólares por temporada o película que se repartirán entre todo el equipo artístico si el contenido logra colarse en el Top 3 anual de programas con mejor promedio de audiencia dentro de su ecosistema de plataformas de HBO.
  • Renovación. El bono por renovación prevé un millón de dólares extra en el caso de terceras temporadas (en el caso de series guionizadas) y hasta 7,5 millones si la serie llega a una sexta.
  • Premios Emmy. También se prevé una bonificación variable en función de la categoría en la que un contenido se lleva un premio: 1,5 millones para serie dramática, 1 millón para comedia, 1,5 millones para serie limitada y 500.000 dólares para película. El bono se incrementa cuando una serie o película recibe el galardón en las siguientes ediciones.
  • Disponibilidad extendida. Este bono se genera transcurrida la primera ventana del programa y se calcula como porcentaje de los bonos de renovación y audiencia.
  • Fondo separado. El equipo involucrado en un proyecto también podrá recibir ganancias derivadas de la explotación de la propiedad intelectual (como la venta de merchandising) y de todos aquellos acuerdos de distribución que impliquen la emisión fuera de la plataforma.

Volviendo al modelo económico del Hollywood clásico, HBO está repercutiendo en el talento no solo una parte de éxito, sino también parte del riesgo. La compañía confía en que esta fórmula motive a los equipos a involucrarse más en el éxito del proyecto y reduzca el impacto económico de un eventual fracaso.  La reducción de acuerdos generales amplios y costosos también brindará mayor eficiencia en el gasto lo que, para una compañía tan ahogada por la deuda, será bien recibido por los inversores.

El streaming abraza el factor éxito (salvo Netflix)

No se trata de una medida aislada. Otras plataformas han comenzado a implantar estructuras de pagos que tiene en cuenta el rendimiento real programa.  Prime Video comenzó a introducir fórmulas similares a finales del año pasado, en parte motivado por los malos resultados cosechados de algunas de sus producciones multimillonarias recientes, como Citadel. También lo ha hecho Apple que, según informaciones difundidas por The Ankler, ha instaurado un sistema de puntos que evalúa las series en base a tres criterios:

  • La adquisición de suscriptores, que se asigna a aquel programa que se convierte en lo primero que un nuevo usuario ve tras darse de alta.
  • El engagement, que calculan dividiendo los minutos totales de consumo por la duración de la temporada.
  • La eficiencia, resultado de dividir el presupuesto del contenido entre el engagement que ha generado.

Disney trabaja con un modelo que combina el modelo de Netflix con el de HBO. Ofrecen pagos por adelantado más modestos y los combina con bonificaciones a éxito similares a las de HBO: por longevidad, por posición en el ranking de los estrenos más vistos, por premios, por posición en el ranking de contenidos de catálogo más vistos y por otras explotaciones (como el merchandising).

Netflix, de momento, se resiste al cambio. Aunque a finales del año pasado varios medios publicaron que estaban considerando adoptar medidas para sus proyectos cinematográficos, Bela Bajaria (CCO de Netflix), lo desmintió rotundamente. «Nuestro modelo funciona muy bien para el talento. Funciona muy bien para los cineastas. Ha funcionado bien para nosotros. Nos gusta el modelo».

HBO se suma a una tendencia global de una industria que, en tiempos de austeridad económica, ha comprendido los beneficios de optar por modelos de compensación basados en el rendimiento. El nuevo sistema no solo hará más transparente la relación de la cadena con el talento. También tranquilizará a los inversores, cada vez más preocupados por la eficiencia de las operaciones directas al consumidor. La gran incógnita es si este nuevo esquema logrará mantener la confianza y atracción del talento creativo —uno de los principales activos históricos de HBO por su sistema de remuneración— o si terminará empujando a creadores hacia Netflix, la plataforma que sigue apostando por condiciones más lucrativas y flexibles. Lo que queda claro es que la era de los grandes cheques de la televisión premium parece estar llegando a su fin.

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