Moviepass, la empresa que a principios de la segunda década de 2010 trató de adaptar el modelo de Netflix a las salas de cine, ha empezado a diversificar su actividad con iniciativas como Mogul, un juego inspirado en las fantasy leagues, basado en blockchain y con su propia moneda virtual.
Esta app permitirá a los usuarios competir pronosticando cifras de recaudación, promedio por sala, premios e incluso recepción por parte de la audiencia.
Una ‘fantasy league’ para Hollywood
A Moviepass se le ha ocurrido una línea de negocio que la diferencia claramente de los competidores que saturan el mercado de las tarifas planas en los cines.
Se trata de un juego online que traslada la lógica de las ligas deportivas a los estrenos de cine y el debate que se suele generar en torno a las estimaciones de taquilla. Los usuarios de esta app, llamada Mogul, participan en torneos, duelos directos o retos individuales para pronosticar la recaudación de los estrenos, el promedio por sala, el sentimiento del público hacia la película y hasta los premios que podrían conseguir.
Mogul es una aplicación gratuita, disponible en principio solo para jugadores en EEUU. El juego emplea una moneda interna sin valor económico (al menos de momento) y está desarrollado con blockchain.
El proyecto cuenta con el respaldo de Mysten Labs y Animoca Brands. Animoca Brands, referente del mundo cripto y especializado en NFT, encabezó en 2023 una ronda semilla de financiación para MoviePass. Mysten Labs —la compañía que impulsa la blockchain Sui sobre la que se basa Mogul— lideró la segunda.
Moviepass no solo tendrá en Mogul una poderosa herramienta de fidelización. Los datos de los participantes también poseen un valor potencial tremendo. Según la compañía, más de 400.000 personas están apuntadas a la lista de espera para el lanzamiento en beta de la app, que tendrá lugar próximamente.
La resurrección de Moviepass
MoviePass nació en 2011 con un planteamiento muy simple: permitir que los cinéfilos pudieran ir a las salas pagando una cuota fija al mes. Tras suscribirse, el usuario recibía una tarjeta de crédito que podía utilizar directamente en la taquilla; él abonaba la tarifa plana a MoviePass y la empresa reembolsaba a los cines el precio íntegro de cada entrada.
La compañía especulaba con los márgenes de aquellos clientes que apenas usaban la tarjeta, cuyo gasto cubría las pérdidas provocadas por los más asiduos. Al principio, la suscripción costaba 30 dólares mensuales y daba derecho a ver una película diaria. En 2017, decidieron reducir drásticamente los precios. La compañía recortó su cuota a 9,95 dólares, permitiendo una película diaria.
Un año después, restringirían las visitas a tres al mes. La rebaja se financió gracias a la venta de una participación mayoritaria a Helios & Matheson, firma de análisis de datos interesada en acceder directamente a los hábitos de asistencia del público.
El nuevo modelo pronto demostró ser inviable. MoviePass solo obtenía beneficios si el cliente no usaba la tarjeta y perdía dinero en cuanto este acudía al cine dos veces o más. Por esas fechas, Helios & Matheson también fue denunciada por el supuesto uso indebido de la geolocalización para rastrear a los usuarios. Dos años después, MoviePass acabó echando el cierre.
En 2022, con un nuevo CEO al frente, Moviepass decidió relanzar el negocio manteniendo la antigua propuesta de una tarifa plana para ir al cine, aunque con una mayor flexibilidad y diversidad de planes.
En la actualidad la suscripción ya no implica entradas ilimitadas. Funciona con un sistema escalonado de créditos. Cada vez que el usuario va al cine se le descuentan créditos según la popularidad de la película, la demanda de la sesión o la localización del complejo. Gracias a este cambio, la compañía afirma haber cerrado 2023 y 2024 con un modelo de negocio sostenible.
Con Mogul, MoviePass culmina su metamorfosis de servicio de tarifa plana fallido a ecosistema híbrido que combina suscripciones, datos y juegos con token interno. Si Mogul logra convertir la conversación sobre la taquilla en un juego social y, llegado el momento, en una fuente de ingresos real, MoviePass podría transformar la relación entre público, estudios y exhibidores.
Queda por ver si el entusiasmo inicial de los inscritos hasta al momento se mantiene, si la capa de moneda digital es bien tolerada y, sobre todo, si Hollywood abraza una herramienta que convierte cada estreno en un activo especulativo.
