¿Te acuerdas de TikTok?
Más concretamente, ¿te acuerdas de que el gobierno de Estados Unidos aprobó una ley que dice que la matriz de TikTok, el gigante tecnológico chino ByteDance, tiene que encontrar un nuevo dueño para sus operaciones en el país norteamericano o proceder al cese de las mismas?
Esa ley sigue vigente. Y, por ahora, la filial estadounidense de TikTok tiene de plazo hasta el 19 de enero de 2025 para cerrar.
Pero, dentro de la compañía (y tal y como ha recogido The Information), la mayoría de los trabajadores de TikTok en EEUU se comportan como si no fuese a pasar nada. Están tratando de aumentar sus ingresos publicitarios y su número de usuarios, organizando eventos para creadores de contenido y tratando de contratar a miles de personas.
Los empleados de TikTok no son los únicos que actúan como si la red social no fuese a irse a ninguna parte. Cuando estuve en el festival de publicidad de Cannes celebrado el pasado mes de junio, no dejé de preguntarles a los anunciantes cuáles eran sus alternativas en caso de que TikTok desapareciese en unos meses. La mayoría respondió encogiéndose de hombros. No porque no les importase, sino porque esa idea les parecía poco probable.
En su lugar, los partidarios de que TikTok permanezca en Estados Unidos parecen confiar en alguna combinación de maniobras legales o acciones políticas para superar el veto interpuesto por el Gobierno estadounidense.
Puedes ver la lógica que se esconde detrás de esta idea: los abogados de TikTok están haciendo todo lo posible contra la supuesta prohibición basándose en la Primera Enmienda de EEUU y tienen la intención de presentar alegaciones orales para este caso tan pronto como la próxima semana. Como mínimo, esperan una orden judicial que retrase varios meses la fecha de enero.
Además, «los dirigentes de la empresa también creen que existe la posibilidad de que TikTok negocie una solución con la próxima administración presidencial, pero están esperando hasta después de las elecciones estadounidenses de noviembre», tal y como han informado Kaya Yurieff y Juro Osawa, de The Information.
Esta segunda opción parece más difícil de llevar a cabo, puesto que la ley que obliga a los propietarios de TikTok a ceder su aplicación o a cerrarla es… ya sabes, una ley. Aprobada por el Congreso, firmada por el presidente de Estados Unidos y todo eso.
No se escucha ni a la campaña presidencial de Trump ni a la de Harris hablar del veto a TikTok; en cambio, las campañas de ambos candidatos se están valiendo de la aplicación para difundir sus mensajes a través de sus propias cuentas y de las de determinados representantes políticos. Y, a día de hoy, solo un tercio de los estadounidenses apoyaría una posible prohibición, frente a la mitad del país norteamericano que lo hacía en el año 2023, según Pew Research.
Es posible que la mentalidad de que TikTok no se va a ir a ninguna parte sea un error de cálculo, como lo fue cuando se presentó por primera vez el proyecto de ley de veto a la plataforma a principios de este año.
En cualquier caso, estamos en un momento extraordinario. En teoría, uno de los servicios más populares de EEUU podría desaparecer en unos meses y no se oye ni pío al respecto.
